Muchas veces hemos escuchado o visto en películas como ha de ser un líder. Nos lo dibujan siempre igual. La típica persona que llega a cualquier parte y es el centro de atención. El que más habla y el que más alto lo hace. El patrón se repite una y otro vez, sobretodo en películas americanas.

Investigando sobre el tema descubrí que en los colegios de Estado Unidos hace 50 años el ser introvertido resultaba un verdadero problema. Los profesores y directores de los centro lo veían como una enfermedad, y los niños acababan en el psicólogo. Esto generaba todavía más complejo y rechazo.

Todo esto sucedía por que la sociedad americana, necesitaba líderes y pensaba que la mejor manera de formarlos era orientarlos hacía personalidades extrovertidas. Pero la realidad siempre termina por imponerse.

Lo hemos visto innumerables veces a lo largo de la historia. Esa figura de líder que se acaba imponiendo de una manera natural. Eso es lo que se conoce como líder tranquilo. Los podemos encontrar en todos los ámbitos de la sociedad, políticos, empresarios, deportistas. Esa persona introvertida que muchas veces sin buscarlo o incluso siendo reacia acaba tiendo el rol de líder.

La ventaja de los introvertidos en estos casos, es que solemos reflexionar más antes de hablar. No es que los extrovertidos hablen sin pensar. Pero sí que sienten la necesidad de exprimir su opinión constantemente. Por lo que muchas veces acaban por tener un discurso hueco. Y la gente acaba cansándose de escuchar el mismo discurso a las mismas personas.

El introvertido por su parte no siente la necesidad de comunicar sus pensamientos, y tampoco necesita una validación de los mismos. Al ser más reflexivos cuando damos nuestra opinión sobre algo es porque tenemos bases más sólidas y argumentos para defenderlas. Eso sin contar con el factor sorpresa. Cuando un introvertido habla delante de todo el mundo para dar su punto de vista, suele ser más respetado. Por qué el resto de personas que escuchan son conscientes de que no suele ser una cuestión baladí.

Gandhi seria el ejemplo perfecto de esta figura de líder tranquilo. Una persona que no necesita de grandes discursos, ni alzar la voz. Para tener el respeto y la atención de la gente. No busca ser el centro de atención aunque inevitablemente lo acaba siendo.

En la actualidad esta figura de líder tranquilo la encontramos bien representada en el mundo del deporte por personas como Zidane o Messi. A ninguno de ellos nos los imaginamos dando una arenga en un vestuario. Pero no hace falta nada más que escuchar a sus compañeros. Los definen siempre igual, como reservados y callados. Pero siempre apuntillan cuando ellos hablan todo escuchamos..

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