Los introvertidos tenemos la tendencia a pensar que estamos solos. Que nuestra manera de entender el mundo es errónea. Pero este pensamiento no es culpa nuestra. Vivimos en una sociedad en donde lo que se exige y se premia es la extroversión. El mundo en el que nos ha tocado vivir está diseñado por y para los extrovertidos.

 Debemos asumirlo. Desde el colegio nos van inculcando la idea que la personalidad correcta es la extrovertida. Que para ser un líder o una persona de éxito es imprescindible ser extrovertido. Y nos lo llegan a imponer por delante de muchos otros criterios más importantes.

 En el mundo laboral sucede lo mismo, la gente tiene tendencia a pensar que una persona introvertida, no puede liderar un grupo de trabajo o llevar acabo un gran proyecto. Que somos personas destinadas a trabajos repetitivos sin responsabilidad y de poca relevancia.

 Pero nada más lejos de la realidad. Casi el 30% de la población mundial es introvertida, en un grado u otro. Es importante recordar que nadie es 100% introvertido o 100% extrovertido. Los seres humanos somos complejos, y tampoco nos comportamos de la misma forma en distintos ámbitos o con distinta gente.

 Aunque esto no debe ser un impedimento para lograr nuestros objetivos o metas. Personajes históricos como Einstein, Gandhi, Bill Gates, Picasso o Johnny Depp ya nos lo demostraron.

 No estamos condenados a nada por el simple hecho de ser introvertidos. Por mucho que la sociedad intente encaminarnos hacía un lugar secundario. Debemos ser nosotros con nuestras propias armas los que labremos nuestro destino.

Recuerda el porcentaje del 30%, y piensa que en cada aula, empresa, reunión o fiesta. Es más que probable que no seas la única persona introvertida. A sí que relájate, y no pierdas lo más importante, la confianza en ti mismo.

 

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